EL ARTE DE LOS COMPORTAMIENTOS INTELIGENTES
Dr. Jorge Cárdenas Arévalo

 

LA RELACIÓN MÉDICO - PACIENTE

 
Piedra angular de la practica médica, la relación Médico - Paciente es la capacidad, habilidad y arte del médico para la interacción y establecer el diálogo con su paciente, para obtener la información y la exploración física, el consentimiento del que depende en gran parte el éxito terapéutico, la relación médico - paciente es la forma específica de asistencia y ayuda con características de motivación y técnicas Interhumanas, ya que el paciente es un ser humano que espera que el médico se ocupe del hombre en su totalidad, son relaciones interpersonales, importantes para la practica médica e imprescindibles en la formación integral del médico.

La relación médico - paciente implica comportamientos inteligentes de solidaridad, altruismo, confianza, con deberes y derechos, pero también con actitudes de ayuda, de necesidad y dependencia de parte del paciente.

El paciente con su “Yo”
Puede pensar sentir o decir:

“Lo necesito como experto”,
“Él debe saber”.

o lo mejor: “ Él me comprende”.

El médico con su “Yo”, piensa, siente o dice:

”Es un hombre que sufre”.
“Es un caso”,

o lo mejor: “Es mi paciente”

La relación médico - paciente puede ser la comunicación verbal y no verbal, pero demostrar Empatía de parte del médico, la capacidad y conocimiento de ponerse en el lugar del otro, la habilidad, el valor, la actitud y el arte de sintonizarse con sus vivencias.

La Empatía, ponerse en el lugar del enfermo, meterse en su piel, calzarse sus zapatos, ver con sus ojos, es una actitud que hace posible el respeto y aprecio de la dignidad en la relación médico -paciente, es necesario personalizar al otro, al paciente

….. Ya don Miguel de Unamuno (1864-1936) decía:
“Hay que estar con el enfermo
Sin ser el enfermo”

La empatía ayuda al médico a imaginar, lo que el paciente está sintiendo, para sentir, comprender, entender y tolerar mejor todo aquello que nos es común a todos los seres humanos: el dolor, el sufrimiento, por lo tanto debe haber una relación digna y respetuosa basada en la aceptación del enfermo, más allá de aquello que él puede “hacer”, el paciente debe ser valorado por lo que es, una persona, un ser humano y el médico debe ser justo sin ser juez, su objetivo es curar, sanar y prevenir las enfermedades sin juzgar las actitudes del enfermo.

Si bien es cierto que la vocación nace, la empatía se cultiva, crece y desarrolla, Mathiassen describe como se puede aprender y potenciar la habilidad empática en los estudiantes de medicina a través de la reflexión sobre el propio sufrimiento, con métodos variados orientados hacia la actitud como a la habilidad, desarrollando nuestra capacidad intuitiva; para lo cual ofrecemos algunos concejos como obtener una buena empatía: al tener el primer contacto, saludar, presentarnos y animarle a que nos cuente sus dolencias, mostrarnos sonrientes y con la capacidad de escuchar con sinceridad y tranquilidad hablar lo necesario, llamar por su nombre al paciente, responder a las inquietudes del enfermo y sus familiares, pues nos encontramos frente a diversos rasgos de personalidad, con mundos angustias y necesidad diferentes.
La relación médico - paciente se basa, también, en el derecho del paciente a conocer o no desear conocer la realidad de su situación, por lo cual el médico debe dar las explicaciones convincentes más adecuadas a la verdad.,basadas en las “Tres C”:

COMUNICACIÓN
COMPRENSIÓN
CONFIANZA

Además: integridad, ecuanimidad, respeto a la persona en ésta interacción médicamente denominadas: Catarsis o transferencia, por la cual el paciente proyecta inconscientemente sentimientos, vivencias, emociones, deseos y prejuicios desde infantiles a mayores evocando su fenómeno de transferencia, que podrá ser Positiva cuando el medico pasa a ser una figura simpática, digna de respeto y aceptación que favorece la relación médico - paciente, o podrá ser Negativa, el medico pasa a ser una figura antipática, indigna, no fiable, despótica que no llevan a una buena relación médico - paciente, la que deberá variar por la contra transferencia - habilidad y capacidad para entender y comprender la reacción afectiva del paciente desde su edad, sexo, comportamiento, situación social - económica, adecuación y reacción a la enfermedad como el “buen” enfermo o el “mal” enfermo.

La relación Médico - paciente desde el punto de vista técnico, es un contrato de asistencia técnica entre un experto que ofrece servicios con el usuario y sus familiares, naciendo comportamientos de derechos y deberes actitudes e interacciones entre medico y paciente de acuerdo a la enfermedad, aguda o crónica, física o psíquica con mayor o menor participación y colaboración del paciente, habrá diferentes tipos y grados de participación del médico, así como del paciente.

La relación médico - paciente basada en la Ética Paternalista con pasividad como la relación madre - lactante, la cooperativa como la Padre - niño o la relativa como adulto -adulto con participación mutua, debemos destacar las fases de la relación médico – paciente siendo la Primera, de Llamada entre el hombre que sufre y el experto, la segunda fase de Objetivación, el examen o estudio científico del proceso patológico y la tercera fase la más trascendente, de Personalización ya que hecho el diagnóstico y el plan terapéutico, el médico se relaciona con una persona enferma que “es su paciente” y el paciente acepta:

“Doctor haga lo que crea conveniente” con una actitud de dependencia y necesidad, sin que el médico se atribuya en virtud de su competencia un autoritarismo, condescendencia o indiferencia, que no corresponden. En un nivel primario de la actividad del médico y la pasividad del paciente es muy frecuente y común en la historia de la medicina. Cuando el médico asume todo el protagonismo y responsabilidad en nombre del paciente, al que considera un todo.
En un segundo nivel el médico dirige y el paciente coopera y contribuye con el tratamiento, en un tercer nivel de participación ésta es mutua y recíproca entre el médico y el paciente que puede tomar una participación activa y de cooperación entre personas adultas responsables en las que se acepta las vulnerabilidades mutuas.

En la Ética de la autonomía: el paciente informado por el médico, tiene la posibilidad de elegir las alternativas planteadas por el médico, la Veracidad puede ser angustiante pero siempre esperanzada. En muchas escuelas de Medicina en Europa principalmente, se ha establecido la enseñanza de la Empatía, orientados a potenciar las actitudes como las habilidades en las relaciones, desarrollando las humanidades que nos ayudan a desarrollar nuestras capacidades intuitivas y nuestras virtudes como la integridad, ecuanimidad, respeto a la persona, respeto a la privacidad, la confidencialidad y sobre todo confortar al sufriente con nuestras cualidades básicas como la Vocación para la profesión médica, valorar la dignidad humana, capacidad de ayuda, capacidad de autocrítica, infundir e inspirar confianza y seguridad, poseer talento y arte médicos y sobre todo comprender, entender y tolerar, aplicando los elementos curadores como la atención personalizada, en el tiempo prudencial, con buena acogida y gestos de cordialidad al doliente con preguntas claras y sencillas, con vestimenta pulcra, notas breves, explicaciones adecuadas y despedida amable, ya que por parte del paciente tendremos el deseo de curarse y aceptar la ayuda con confianza y optimismo en el médico, nosotros pondremos a buen recaudo los elementos perturbadores de la relación médico - paciente que pueden llevar los miembros del personal médico por falta de preparación profesional, por actitudes de frialdad, brusquedad, arrogancia, incomprensión, o excesiva formalidad o gestos y comentarios fuera de contexto, desánimo, apuros que nos llevan a la falta de eficiencia; pero también pueden presentarse elementos perturbadores por parte del paciente como la mala aceptación de la enfermedad, desconfianza en el médico, poca cooperación o rechazo de la ayuda por factores sociales, folclor médico de familiares, situaciones que el médico con actitudes y comportamientos inteligentes debe amenguar para tener unas excelentes relaciones médico pacientes llamadas la:

“Quinta esencia del arte de la Medicina”.

 
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