EL ARTE DE LOS COMPORTAMIENTOS INTELIGENTES
Dr. Jorge Cárdenas Arévalo

 

LA VOCACIÓN

 

La Medicina es una de las profesiones más antiguas cuya función científica, social humanitaria e humanística la hacen respetable, que le imprimen el más alto rango de aproximación a la existencia del ser humano, la vocación del latín “vocatio” que significa: llamado; pero antes de decidir tenemos que respondernos: ¿Quién soy?, ¿Cuáles son mis aspiraciones?

Vocación es más que un elección, es la decisión que nace más de las entrañas morales del hombre que de los planos intelectuales, decisión de tener fe en algo, forma especial de ser y vivir que nos crea sentimientos para superar los obstáculos que se presenten, ya que todos esperan un comportamiento distinto de los demás con virtudes, deberes y facultades para asistir, aliviar y curar enfermos, llamado que alentara, reconfortara el cuerpo y espíritu que sólo proporciona la vocación con excelente capacidad de aprendizaje, de discernimiento, con juicios y razonamientos capaz de comprender y compartir las angustias por la “Amistad médica” (Hipócrates) de la que deriva el respeto a la vida y la solidaridad con el sufrimiento y el dolor alcanzaremos la gratificación y éxito cuando la cumplimos a cabalidad, de lo contrario tendremos sentimientos de culpa.

 

La vocación médica significa una disposición constante, permanente del ánimo hacia las disciplinas médicas. Con gran interés científico, con un alto grado ético en el ejercicio de la profesión para el bien de nuestros semejantes y de la comunidad. Vocación es el más profundo sentimiento de saberse y sentirse responsable del dolor y sufrimiento de los enfermos. La vocación médica debe presentar múltiples facetas humanas sólidas y amplias bases de instrucción y educación desde condiciones innatas como cultura general amplia, cultura científica, literaria, filosófica y artística, las que se puede desarrollar y perfeccionar, gran disposición para desarrollar habilidades y destrezas.
El origen de la palabra médico, desde el Sanscrito (antigua lengua sagrada de los brahmanes) “meth” querer transferir nuestro mal a otro; conjugar, maldecid; y del latín “medicus” persona que ejerce la medicina, podemos deducir que el médico surgió desde los remotos tiempos cuando alguien mostró disposiciones y ánimo para recibir el mal que sufrían otros a través de las confesiones y catarsis desde la Medicina Mágica de los primeros tiempos hasta la actualidad que es la persona que posee doctrinas metód7icamente formadas, ordenadas por el pensamiento inductivo y deductivo de su formación, capacitado con normas, reglas, virtudes, valores calificados, motivados y sobre todo con la disposición y eficiencia indispensable para hacer bien lo que sabe hacer.
Ya que la vocación del médico es un “SERVICIO” que debe prestar con inteligencia y sentimiento para cumplir su Misión, ya que no es un simple oficio o profesión, la Medicina es la ciencia y el arte para aliviar el dolor y sufrimiento humanos y el médico el instrumento que asume el compromiso de aliviar corporal y espiritualmente al enfermo.


La vocación cultivada y desarrollada permanente y continuamente, es la dedicación a los demás, el compromiso con pacientes y sus familiares y los esfuerzos constantes para mantenernos actualizados en esta área del conocimiento que se multiplica frecuentemente.
Muchos autores definen la vocación médica con una sola palabra: SERVICIO. En los tiempos modernos las Escuelas de Medicina tienen muchos desafíos, tales como mantener y mejorar el alto NIVEL ETICO que regula la profesión, incorporando la ciencia tecnología e investigación en la formación pero la más importante tarea es la de humanizar al máximo el ejercicio de la medicina.

Ya tenemos evidencias de que la tecnología deshumaniza la práctica médica, por lo que las Escuelas de Medicina deberán hacer los esfuerzos para formar médicos capaces de ejercer la practica de la medicina general con los conocimientos científicos, la calidad técnica, la Ética y el humanismo que requieren el preservar, restituir y cuidado de la salud individual y promoción de la salud colectiva

Un famoso paradigma ético “Sólo un hombre humano puede ser un buen médico. La Medicina si es ejercida con amor, como cosa sagrada, sólo debe ser enseñada a personas dignas de respeto y veneración”

El humanismo médico, es un comportamiento lleno de virtudes, valores humanos y Éticos que se brindan como un compromiso personal que genera confianza y gratitud del paciente, sus familiares y la comunidad.

En el espíritu médico dentro de sus fundamentos, señalaremos, la técnica científica, la sensibilidad profesional y la amplitud filosófica y para cumplir con los principios éticos, científicos, debe poseer vocación humanística, conocimientos científicos, habilidades y destrezas profesionales actualizadas, que le permitan ofrecer cuidados necesarios de manera segura, digna, honorable y altruista. Ya que los valores mas importantes del ser humano son la vida y la salud y los actos médicos orientados a cuidar la salud para preservar la vida con calidad y dignidad, utilizando los principios del amor, dejados por Jesús en la Ultima Cena, cuando dejo un mandamiento eterno:

 

“Amaos los unos a los
otros”

“Ama a tu prójimo como a
ti mismo”.

 


El Verones 1525-.1588

 

Así mismo el médico actuará con el principio de la Unidad: “Las cosas están bien cuando marchan juntas, no aisladamente” ganarse la confianza del enfermo es indispensable para estimular los sentimientos del alma en la relación Médico - paciente como principio del entendimiento, el principio de: Libertad: “la capacidad de optar en función de la verdad”, el principio de Solidaridad que es “el compromiso afectivo y efectivo con el necesitado”, el principio de la Sensibilidad es decir “sentir como propio el dolor ajeno”

y con los principios éticos de la Medicina: la autonomía, todo ser humano es único e inviolable, depende de sí mismo, el principio de Beneficencia, ya que todo ser humano merece el bien, el principio de Justicia: todo ser humano tiene iguales derechos y el principio de No maleficencia “Primum non nocere”, debiendo sobresalir como perfil del médico humanista: la Bondad, la primera de las cualidades que el médico necesita poseer para buscar el bien del paciente en todo acto médico: el Respeto por el paciente con actitudes, palabras, gestos adecuados, con su presentación pulcra, sea cual fuere su estatus social, étnico, económico político o espiritual y respeto por la profesión que ejerce; Sabiduría, el médico debe ser conciente de su preparación con conocimientos teóricos, con habilidades y destrezas con gran sensibilidad humana para entender el sufrimiento que padece otra persona y llegar a compartir el dolor ajeno y ser capaz de reconocer sus limitaciones y saber hasta donde llega la responsabilidad del profesional médico para buscar la ayuda del colega con solidaridad y la entrega generosa con señorío, con dignidad y dominio de sus pasiones erudito y eminencia médica es decir practicar el acto medico con calidez y sapiencia con el más elevado respeto por si mismo y por sus semejantes siendo un paradigma de trato humano y conductas éticas, para avanzar en nuestra continua formación alcanzaremos algunas estrategias: como aprender a escuchar activamente a nuestros pacientes y sus familiares, el médico deberá cultivar una optima imagen personal profesional e institucional, desarrollando su autoestima e integridad personal, induciendo al médico a reflexionar sobre su rol de líder en su comunidad por su vocación de servicio.



 
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